Dejé a «Facebook» en el cajón

Me convertí en miembro desde el año 2007, en un principio no encontraba exactamente el fin y objetivo de ésta ya conocida red social, aún veo mis primeras publicaciones y me doy cuenta que no comprendía el objetivo de hacer un aviso o anuncio a la comunidad de seguidores.

El tiempo fue pasando, dediqué tiempo para observar la actividad de mis “amigos”, fui comprendiendo cómo interactuar en dicha red social. La lista de personas agregadas a mis “amigos” iba en aumento, en ocasiones mis sentimiento de sentirme conectada con muchas personas de mi presente y de mi pasado era muy agradable, en otros momentos dudaba de la verdadera motivación para hacerlo. 

Fotos, comentarios, momentos importantes de mi vida, recetas de cocina o compartir reflexiones se fue convirtiendo poco a poco en parte de mi rutina, echar un vistazo de las publicaciones de otros, comentar, hacerles saber a mis amigos que su publicación me gustaba o me alegraba de lo que estaban viviendo, nunca he sido fan de dejar una felicitación de cumpleaños, para mi sigue siendo más importante una llamada, escuchar la voz de quien quiere desearme un feliz cumpleaños o sorprender a esa persona con unas mal entonadas «mañanitas» pero dedicadas con mucho cariño. Aún así, en ocasiones dejo una breve felicitación, sé que es parte de la sociedad de estos tiempos.

Cuando era niña recuerdo que lo primero que hacía mi padre por las mañanas era recoger el periódico que muy de madrugada había sido arrojado a la puerta de nuestro hogar, se sentaba con su café a ver las noticias internacionales y nacionales, página por página ponía sus ojos en lo que más le llamara su atención, los fines de semana, la sección de sociales era buscada por todos los integrantes de la familia para conocer quien se había casado, saber sobre los bautizos y fiestas dentro de la sociedad, también darse cuenta de los tristes decesos, así como horarios de misas y sepelios.

26,776 Hombre Leyendo Periódico Imágenes y Fotos - 123RF
Fotografia tomada de es.123rg.com

Ser parte de una de las páginas del periódico también se convertía en una alegría, invitar al fotógrafo a los eventos sociales, separar y pagar un espacio para convidar a la sociedad esa situación por la que pasabas que era motivo de felicidad. De alguna manera me lleva a pensar que como seres humanos nos gusta compartir nuestra felicidad con los demás.

Afortunadamente el periódico, era tan breve que en menos de una hora la curiosidad de saber lo que había pasado había sido saciada, quizá fue el motivo para que durante una época, se recibieran al mismo tiempo  en algunos hogares hasta tres diferentes noticieros; había hogares que deseaban recibir periódicos de grandes metropolis, como Monterrey o Ciudad de México.

Hoy los noticieros impresos han dejado paso a las redes sociales, los medios tienen sus versiones digitales, pero en definitiva el area social ha sido cedida a los espacios creados por nosotros mismos dentro de las redes sociales, con la amplitud de información revisada y aprobada por todos y nadie a la vez, sin regulación alguna de su veracidad. Somos nosotros quienes por cuenta propia damos anuncio de fiestas, ceremonias, inauguraciones, viajes y hasta damos paso a actividades tan cotidianas como mostrar alimentos, o tiempo en las actividades que disfrutamos hacer y del cual nos sentimos orgullosos, cada quien le da su propio toque

Las novedades en las noticias y publicaciones en redes sociales, no terminan nunca, cada segundo, cada minuto habrá una nueva publicación, una nueva fotografía, una nueva noticia relevante o no, que finalmente llama nuestra atención.

Los comentarios, “me gusta” o reacciones son parte esencial para mantener esta viva relación con la red y obviamente con quienes la conforman. 

Cada persona reacciona diferente ante las respuestas de sus “amigos” y familiares, nos abre ventanas a otras vidas y nos hace cuestionarnos de la propia, sin tener una base real que nos lleve mantenernos objetivos y realistas.

Hace tiempo comencé a notar en mi propia vida, el tiempo excesivo que pasaba en frente de la pantalla del celular, despertar por la mañana y de la misma manera que mi padre bajaba a la puerta por el periódico, ahora yo con mucha más facilidad, sin salir de mi cómoda cama con solo estirar la mano ya podía abrir la serie de nuevas publicaciones, adentrándome así en las vidas de quienes día a día publican lo que para ellos es relevante. 

Por supuesto, siempre estaba presente la tentación de hacer mis propias publicaciones y compartir mis momentos de felicidad, por cierto, esto lo hacemos con más facilidad; los momentos de problemas, tristezas y preocupaciones suelen ir disfrazadas de pensamientos, reflexiones o imágenes de frases de otros autores o simplemente se omiten.

Al terminar mi día y hacer un recuento de mis actividades, comencé a notar todas aquellas cosas que pude haber hecho y que no hice, desde simples acciones que me dan tranquilidad como dibujar mandalas, hasta limpieza y mejoras en mi casa, dedicar más tiempo a lectura, o sentarme a escribir lo que mis pensamientos me dicten, invertir tiempo en proyectos personales, o dar un simple paseo, tantas experiencias que puedo agregar a mi día a día.

 Me di cuenta de que había desperdiciado valioso tiempo frente a un pequeño aparato que suele acompañarme con la justificación de ver la hora, escuchar música , algún podcast o bien recibir alguna llamada importante; en el fondo esa tentación de observar las novedades en las red modificaban mi conducta.

He de confesar, que no todo es negativo, hay cierta información que me ha llevado a hacer cosas productivas y de mejora personal, sobre todo cuando se trata de seguir cuentas llenas de “tips” y consejos para una vida mas plena, pero esas publicaciones por lo general las encuentro en otras redes sociales.

Reflexioné como el “Facebook” llenaba espacios de mi vida de forma improductiva, me dejaba muchas veces pensando demasiado, provocando cansancio en mis ojos, en mi alma y mi mente, y estas últimas eran las que mas me preocupaban.

Qué significaría darle un breve descanso sin ser tajante?…será que eliminaría por completo esa historia personal que he ido tejiendo a lo largo de los años?…No, no es la opción, es como querer comenzar una vida mas saludable,  comenzando en el gimnasio de un día para otro con dos horas diarias, mas una dieta estricta sin azúcares ni harinas, llegara el momento del «rebote» y creo sería contraproducente.

ocultar facebook
Fotografia tomada de: miracomosehace.com

Eliminar mi cuenta también es el equivalente a transitar por la vida sin un teléfono celular o una computadora, no puedo renunciar a las consecuencias de vivir en el 2021, pero si puedo decidir como organizar mi tiempo siendo dueña y responsable de mis acciones y reacciones.

Una mañana, acomodando mi closet, noté que había ropa que casi no usaba, que había olvidado que la tenia porque estaba guardada en un cajón, fuera de mi vista, fue ahí, que se me ocurrió hacer lo mismo con dicha red social: ponerla en un cajón, sin embargo al ser un distracción no concreta, no podia ponerla como tal en una caja o armario, pero si quitarla de mi vista.

Decidí eliminarla de mi pantalla, evitar la tentación de ver lo sucedido en las ultimas horas o minutos, que muchas veces lo hacia por mera inercia, es decir ya ni era consciente de ello.

No sé por cuanto tiempo voy a continuar con mi plan de desintoxicación, pero al menos estos días ha funcionado, he despejado mi mente, mi energía esta más elevada y he dejado la procrastinación para otro momento. Dejé a “Facebook” y sus historias en un cajón, hoy solo dedico menos de quince minutos al día, tal y como era cuando uno veía el periódico sentado en un cómodo sillón junto al café. 

Hoy tengo que seguir trabajando en mi voluntad, aún hay mucho por hacer; por lo pronto he decidido elegir en mis futuras lecturas, una lectura de Byung Chul Han, recomendado por un buen amigo, para ser consciente sobre los riesgos de la sociedad que me tocó vivir y como proteger a mi mente y mi corazón de los riesgos que nosotros mismos hemos puesto a nuestro muy fácil alcance.

Lillián de León

Julio 2021

1 comentario en “Dejé a «Facebook» en el cajón

  1. Avatar de Silvia Montañez.
    Silvia Montañez. 29 julio, 2021 — 2:30 pm

    Felicidades Lillián; De acuerdo. Un poco de todo es excelente. Mucho de algo puede ser agobiante. ⚘🥰

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