Amigas a distancia

Bajo una tarde lluviosa, mientras aprovechó el día en casa, lejos de mi tierra, pienso en mis amigas, las cómplices de mis aventuras, quiénes me han acompañado en cada capítulo de mi vida, esas a quien soy capaz de marcarles para mostrar mis sentimientos de la manera más pura y abierta o bien para decir alguna tontería y tratar de robarme una risa, esas carcajadas que te llenan de energía, o simplemente esa sonrisa, que niega al mismo tiempo, pero que sabes que ha roto la rutina del día.

¿Cómo convocarlas a la distancia? Imposible a tantos kilómetros, pensaremos en primer momento, pero nada interfiere en una amistad que se forja en amor, unión, apoyo, honestidad, alegría y complicidad. La intención y el interés es el medio más fuerte de juntar almas que desean acercarse.

Los amigas a distancia no se pueden abrazar, ni puedes invitarles un café, ayudarlas con sus hijos mientras  manejan o caerles de sorpresa en su casa, mucho menos tomarte una fotografía buscando tu mejor perfil o mostrando tu lado más divertido mientras te amontonas para ver que tal quedó.

 Con las amigas a distancia, podemos ver más allá, nos muestran la necesidad de no parar de conocerlas, de buscar el momento perfecto para tener una llamada que dure más de lo normal, para pensar y valorar los momentos importantes o pasajeros de nuestras vidas, contarles nuestros proyectos en puerta o aquello que nos ha entristecido el corazón, buscando siempre la manera de hacernos reír; aquellas amigas que quizá no llevamos la cuenta de nuestros días sin vernos, pero estamos pendientes de nuestros avances o de nuestras nuevas experiencias.

La distancia me hará planear como organizar nuestro tiempo al volverlas a ver, reconocer en cada una, su mágica forma de ser, esa que ha dejado algo de ellas en mí, de quienes he aprendido tanto. No podemos negar que nos reconocemos en momentos del día, con la frase típica de la más creativa del grupo, tratando de organizarnos como nuestra amiga más estructura o tratamos de imitar la simplicidad de enfrentar la vida de otra de ellas.

manchestereveningnews.co.uk / La magia de de lo inesperado forman parte de las video-llamadas.

Las cartas por correo tradicional ya no forman parte del repertorio para hacer notar nuestra presencia en sus vidas, ahora una video-llamada ha tomado ese lugar, y la facilidad de vernos desde casa aún con algunos intermedios, o bien tratando de ganar la palabra, ser interrumpidas por el niño que ya grito mamá, o por quién sale para atender la puerta; la magia de lo inesperado formaran parte de estas salas virtuales de encuentro. Lo que más nos importa ahora es que ha dado un vuelco a la cercanía entre amigas a pesar de que tan lejos podamos estar.

La distancia es pretexto perfecto para ponernos al tanto de la vida, olvidando el tiempo o la rutina del saludo rápido y de compromiso. Buscamos las palabras precisas para detallar lo que nuestros ojos ven, o estar atentas ante los sentimientos de las demás, acompañándos con la mirada, escuchando con atención, conectando con el corazón.

La distancia marca límites, nos detiene el paso con el que caminábamos por la vida, pero nos invita a ser observadoras de nuestra realidad, a elegir cada momento de nuestra vida, ahora será momento de conocer la vida desde otra perspectiva, los nuevos momentos enriquecerán nuestros días, pero no por eso dejaremos de planificar las pláticas y consejos con quienes ya llevamos experiencias escritas de momentos previos.

La amistad a distancia saca esas intenciones de caminar acompañadas, mientras admiramos la belleza del camino, unos adelante, otros más atrás, pero en el mismo sentido de avanzar hacia adelante en cada vereda repleta de oportunidades para conquistar el ser interno que cada uno tenemos. Si es necesario nos detenemos para esperar y ayudar a quien se ha cansado un poco de luchar en la vida, de aquella amiga que ha perdido un poco el rumbo, pero que con nuestra compañía logrará salir del hoyo de la tristeza o la desesperación.

Muchas veces es el silencio quién nos acompaña cuando vivimos lejos de nuestras amigas, pero ese silencio también nos ayuda a conocernos más, a buscar esa paz interna y reponer nuestras fuerzas, sin embargo quedará por un momento de lado una vez que tomemos la decisión de buscar a esa amiga a la distancia y así en medio de la sorpresa volver a unirnos con el corazón.

Lillián de León

*imagen tomada de emedemujer.com

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