Las facilidad de comunicación de hoy en día, nos abre puertas para conocer pensamientos y vidas distintas a las nuestras. No hace falta ir muy lejos para sentirme identificada o sentir rechazo ante un comportamiento o situación que toque alguna fibra de mis sentimientos.
En mi infancia escuché sobre héroes que crearon la historia de mi país, inventores y personajes famosos que cambiaron la vida cotidiana. Líderes que marcaron la historia de un país o territorio. Todos ellos con algo en común: fueron líderes con ideas y convicciones propias, que se rodearon de personas que finalmente los ayudaron a escribir sobre tinta permanente la historia de nuestros días.
Los líderes siguen haciendo historia, nada menos en estos días se lleva a cabo la reunión de los “Premios Nobel de la Paz” en Mérida, Yucatán, en mi querido México. Ahí discuten temas de interés mundial, todos ya han dejado una huella imborrable en su entorno, apoyados por personajes silenciosos, pero no menos importantes para llevar a cabo tareas titánicas y sorprendentes.
Entre los líderes internacionales o nacionales, podemos sentir empatía o antipatía. Personajes polémicos como Donald Trump (presidente de los Estados Unidos), o Andrés Manuel López Obrador (presidente de México), crean debates caseros, cuestionan realidades actuales y llenan encabezados periodísticos. Cómo líderes tienen su propia historia, han dejado alguna huella y caminado junto a otros personajes que los impulsaron a estar donde ahora se encuentran.
Otros líderes como Bill Gates o Steve Jobes, han logrado tener otro tipo de huella en las personas por sus aportaciones a la sociedad, se habla de ellos rápidamente, se les admira y se termina la conversación. Sin conocer un poco más sobre sus vidas, su origen y su transcendencia.
Entre los más de 7300 millones de personas que habitamos nuestro planeta, (según datos de las Naciones Unidas) existen muchísimos líderes silenciosos que trabajan día a día para dejar una huella positiva en nuestra sociedad y nuestro planeta. Desgraciadamente poco se habla de ello.
Leer y ver documentales, nos muestran que las cosas buenas también suceden, y que aún cuando hay personas buscando intereses personales, logran dejar una huella positiva a su alrededor; en otros casos lo hacen con toda la intención, buscando ayuda entre quienes los rodean para llevar a cabo sus ideas y planes.
A Bill Gates, por cierto lector nato, quien no deja de documentarse y dedicar tiempo a este pasatiempo, se le preguntó si deseaba inspirar a las personas, a lo que él respondió de forma negativa, su propósito es optimizar la vida de las personas. Esta respuesta muestra la diferencia entre decir y actuar.
En nuestro día a día, las decisiones desde nuestra plataforma es crucial, pues nunca sabremos la trascendencia que tendremos a nuestro alrededor y la manera de impactar a quienes nos rodean.
Me ha llamado la atención que los líderes “millennal” hablan de la importancia de comprender, que no es el número de seguidores que tengas, sino el contenido que transmites. Lograr tocar una o dos vidas de forma positiva, ya es motivo suficiente para sentirte satisfecho.
Nicholas D. Kristof, periodista del New York Times, publicó un artículo sobre un estudio que hizo en India sobre la contaminación del agua por aguas negras y la gran cantidad de muertes que produce en países subdesarrollados hoy en día. La falta de inodoros y sistema de drenaje es un problema latente en países de escasos recursos, aún ante la incredulidad de Occidente.
Su pequeño artículo llegó a una pareja en Seattle Washington: Melinda y Bill Gates, quienes por medio de su fundación, y algunos amigos como Warren Buffet, comenzaron un importante trabajo para cambiar esta situación, tocaron puertas en las más importantes universidades, para desarrollar el prototipo de inodoros y sistema de drenaje para dicha situación, sin recibir respuesta, pero la tenacidad siguió por delante, hasta que por medio de un concurso lograron captar la atención.
Para noviembre de 2018, uno de los fabricantes más grandes del mundo, comenzó el desarrollo del inodoro, creado por jóvenes universitarios, que no utiliza ni agua ni electricidad, la idea de Bill Gates para dichos países de evitar muertes por contaminación del agua esta siendo desarrollada en estos momentos.
Una simple nota de quién realizó su trabajo con pasión, aún no siendo un líder mundial, llegó a la puerta de quien sería el agente para dar el segundo paso.
La vida cotidiana esta llena de retos, obstáculos, sinsabores, que sin minimizar, no trascienden como grandes noticias que impactan a la sociedad que navega por los sonidos que ensordecen detrás de una red social o medios televisivos. Pero dichas situaciones impactan significativamente en la vida de algún ser humano. Estas personas, que en silencio buscan ayuda, tiene grandes héroes que transforman vidas, que no llenan encabezados, redes sociales o reciben premios honorables.
Líderes que trabajan con pasión desde su propio hogar, líderes anónimos o famosos, no hace falta etiquetar, hace falta reconocer que las cosas buenas suceden, que conocerlas nos abrirán los ojos a continuar dando lo mejor de nosotros mismos, que el desánimo sobra cuando la idea es mejorar nuestro entorno.
En silencio o en la fiesta, en solitario o en compañía, lo interesante es seguir esa voz interior que nos anima, que conoce la respuesta, que nos empuja a dejar huella, a ser líder y comenzar esa acción o bien seguir al líder que camina junto a mí, que me enseña, que muestra el camino, que me invita a ser parte de la acción.
La edad no determina tus acciones, lo determina la tenacidad, el propósito, el extender la mano para ayudar a quien lo necesita, rodearse de personas que tengan lo que más nos gusta de nosotros mismos para poder hacer equipo. Son los amigos los mejores líderes que podemos seguir. Y también son los amigos los que podrán apoyar nuestras decisiones cotidianas para convertirnos en líderes que transformen vidas.

Un tema rico en contrastes pero con un solo fin intencional o no; influir para sacar lo mejor de nosotros. Me gustó.
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