La cigüeña olvidó nuestra dirección

-¿Supiste que está embarazada?- una pregunta que toca mi corazón, recordándome el amor a la vida,  en ese preciso momento, me viene a la mente el tiempo que he pasado esperando el codiciado positivo. -¡Ya sucederá!- es lo que mi corazón me dice.  Han pasado más de cinco años desde que mi anhelo vuela libre cada noche.

Cuando nací, venía conmigo, un encantador instinto de maternidad, que fue alimentado por las mujeres que me rodeaban. –Duerme a tu bebé- me dice la tía mientras a mis escasos tres años, arrullo a esa muñequita suave que me ha acompañado desde mi nacimiento. A medida que voy creciendo, mis muñecas y peluches van formado filas que bien me convierten en maestra, amiga, comadre o mamá, alimentándolos con esa imaginación que me lleva a crear toda una historia.

Dejo de ser una niña. Mis compañeros de la infancia han quedado guardados en el rincón del armario . Los chicos me esperan, mis labios pintados frente al espejo. Mi cuerpo se prepara físicamente para albergar algún día a un nuevo ser en mi vientre, aunque por ahora ese cuerpo está reservado para un chico especial, según las enseñanzas de mamá.

Vestida como algún día soñé, bajo las escaleras con aquel atuendo blanco. Mi sonriente prometido, me observa. Una nueva vida espera o quizá la espera será mi nueva vida. Los planes son muchos, las ilusiones se tejen entre nuestros ojos, las pláticas suponen que invitaremos a un tercer protagonista a nuestra feliz historia.

Los meses pasan, con ellos, sueños y esperanzas. Nada. ¿Qué no se suponía que era sencillo quedar embarazada con tan solo una noche de pasión? Al parecer no. Escuché alternativas que se dan entre mujeres: -no te levantes de la cama, come ciertos alimentos, prueba tal posición.- Consejos sobran. No hay respuesta alguna que convenza a mi dudoso corazón.

Es momento de visitar a un doctor, esperando quizá un diagnóstico para poder darle el remedio sencillo por el cual aquella amiga ya pasó.

–No sabes lo que te espera, son tratamientos  pesadísimos- comenta la “amiga” tan oportuna como lo serían globos multicolores en medio de un funeral. Aun así, las cosas son mejores de lo que me habían platicado.

Tras análisis de sangre y ultrasonidos para mí, así como espermatobioscopía para él, un proceso está por comenzar. Los meses se han convertido en años, las inseminaciones forman parte de mi historia. Al parecer la cigüeña ha olvidado nuestra dirección, o quizá nunca estuvimos en la lista de reparto.

Las lágrimas se han tatuado en nuestros rostros, ya nadie las nota. La fe continúa, las conversaciones sobre el tema han rondado múltiples lugares y cientos de momentos. Ahí estamos, él y yo, tomados de la mano, sonriendo ante nuevos seres que van creciendo a nuestro alrededor. Es la esperanza la que poco a poco va decreciendo.

En la habitación solo estamos los dos, con nuestros sueños incompletos en nuestros corazones. Buscando una nueva salida. Todo está bien, nos tenemos uno al otro. Frente a nosotros, una mascota que ha sido una salida ante nuestra tristeza. No es fácil. Me detengo frente a mi cuerpo e imagino como me hubiera visto, en quién me hubiera convertido. Observo el espejo, me encuentro conmigo misma. Detrás de mí, está él, mi compañero de vida. Sonreímos.

-Juntos somos una familia – nos decimos con un beso profundo. Los sueños no son para romperse, son para transformarse. El milagro se ha dado, hemos superado la prueba. Aceptar que la vida tiene planes diferentes para quienes albergan tanto amor en su corazón, para quienes a pesar de pruebas fallidas, siguen amando intensamente la vida.

11 comentarios en “La cigüeña olvidó nuestra dirección

  1. Lillián hoy tocaste mis más sensibles fibras y supongo que también las de aquellas mujeres que hemos transitado por ese camino y aún así encontramos la felicidad.

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  2. Lillian te luciste, hermoso capítulo de vida. Te mando un abrazo

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  3. Blanca Benítez 21 marzo, 2019 — 9:23 pm

    Mi querida amiga está precioso, me toca profundamente y me enseña que el
    Milagro está presente sea cual fuera el sueño pero de una manera diferente….. te quiero mucho 💖

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  4. Lilian, me hiciste recordar cada momento desde mi infancia hasta esos cinco años después cuando nuestras esperanzas decrecían, pero en nuestro caso, Gracias a Dios fuimos al final bendecidos con 3 hijos que llegaron por medio de la adopción, nunca fallezcas, si lo puedes soñar lo puedes lograr, gracias por tu publicación, me encanto!!! ❤️

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  5. Gracias por regalarnos tan bonita historia. Un abrazo fuerte.

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  6. Me encanto ! Ya lo compartí con mi esposo porque me identifiqué totalmente. Estamos en proceso de adopción y desde que decidimos dar el sí a esta manera de ser papás ha sanado el duelo. Estoy segura que Dios tiene planes perfectos.

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    1. Una disculpa que apenas vi tu comentario, no se porque estaba como escondido; ha pasado más de un año, espero que ya te encuentres bien y hayan llegado bonitas sorpresas a tu vida. 🙂

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  7. Lilian: que hermoso lo describiste! Me siento totalmente identificada! Gracias por compartir!

    Saludos

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  8. No sabes cuanto llore con este block, mi hermana lleva 6 años de casada y aún la cigüeña no la visita, tiene un lindo perrito que adormece su dolor en ratos. Pero seguimos confiando y creyendo que Dios será el que tome la última palabra💞💖

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  9. Gracias Lillián por compartir tan bonito escrito, describe muchos sentimientos y emociones que he vivido tal cuál!, aún no lo puedo entender porqué es tan difícil para unas y para otras no tanto…
    Pero es cierto los sueños se transforman y al final hay que superar las pruebas.
    Saludos

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  10. Que hermo todo lo que describes Lillian, es el sentir de muchas mujeres que anelan esa visita, pero estoy segura que la cigüeña no ha olvidado la dirección, solo espera que Dios le de luz verde para llegar, se que Dios pronto te dará la respuesta a lo que anelan muchas mujercitas; te admiro y quiero mucho.

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